miércoles, 21 de septiembre de 2011

That's not a world that I need.



And I can't do this by myself 
all of these problems, there're all in your head
And I can't be somebody else.




You take the best things from
Then everything gets empty.


That's not a world that I need.

lunes, 19 de septiembre de 2011

No te gusta ser consciente de cuánto las necesitas.

"Un día me desperté echándola de menos.
Ésa es la sensación más degradante que puedes imaginar. Cuando sientes que te falta alguien. Miras a su alrededor sin comprender, con gesto vacilante extiendes la mano y buscas un vaso de agua o un libro.. En tu vida todo está en su sitio, los objetos, las personas, las citas de la jornada: tu relación con el mundo no parece diferente. Pero te falta algo.."



En ocasiones, la mayoría de las cosas materiales se encuentran en su correspondiente lugar e incluso tu vida sigue siendo la misma de siempre. Una rutina. Un motivo para seguir. Todo. Pero a veces, no puedes evitar echar de menos a ciertas personas. Personas que sabes que aunque pase todo el tiempo del mundo siempre las vas a terminar extrañando.

Y solo en momentos puntuales te gustaría pensar que sin ellas estarías mejor. Pero solo te engañas a ti misma por una sola razón: no te gusta ser consciente de cuánto las necesitas.



fuente: la mujer justa.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Para nada.

Ha llegado el día que estabas esperando. Sabías que llegaría, esto no podía ser eterno. Al principio eras incapaz de ver un poco de luz en el túnel y sin embargo ahora eres capaz de visualizar con total claridad la salida. 

No sabes si será peor o mejor pero ya de entrada ves un cambio. Un cambio tremendo en ti. Han pasado sólo unas semanas y has cambiado tu forma de pensar. Mejor así, demasiados palos. Está claro que el mundo no está hecho para débiles y cobardes. Y tú antes formabas parte de ese grupo. Siempre guardando la compostura y haciendo lo socialmente correcto. ¿Para qué? Ahora lo sabes bien: para nada. Siempre habrá alguien que rompa las reglas antes que tú y que sólo piense en uno mismo

Así que es momento de tomar decisiones una vez más. No vas a olvidar el daño que te ha producido todo pero tampoco te vas a lamentar más de lo necesario. Primero sentirás pena y quizás llegues a extrañar otros tiempos (ya sabes, cualquier tiempo pasado siempre fue mejor) pero eso será únicamente al principio. Después pasarás a una segunda etapa: Aceptación. Te acostumbrarás al cambio, es sencillo. Luego aparece el punto en el que todo se queda en un mero recuerdo. Pero para eso aún debe llover mucho y pasar muchos días de calor. 

Las horas siguen su propio curso. Sin retrasos. Ni un minuto más, ni un segundo menos. Sabías que el tiempo pone cada cosa en su correspondiente lugar. Más tarde o más temprano. Y aunque te cueste reconocerlo, por primera vez, sientes un poco de alivio.

La realidad te reclama.

Estás tumbada sobre tu cama. Miras al techo pero como si no lo hicieses ya que estás con la mirada perdida. Estás pero no estás. Minutos después cierras los ojos. Tan solo puedes oír tu respiración y los latidos de tu corazón. Tranquilidad. Sólo un poco de tranquilidad dentro de esas cuatro paredes que últimamente están siendo algo más que eso. Demasiadas horas. Necesitas desconectar del mundo al menos por unos segundos. Sólo unos segundos serán suficientes. Bueno, luego lo piensas mejor y quisieras que fueran varios minutos. Muchos minutos. Horas quizás. Aunque sabes que eso es imposible. 

No estás ni 10 minutos tumbada cuando la realidad te reclama. Una voz. Vuelta al mundo real.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

Ya no ves nada.

Un pequeño recuerdo llega a tu mente, así sin más. Cualquier día de invierno en la playa con tus amigas. Hacía mucho frío y mucho viento. Quizás no fuese el día mas ideal para estar en ese lugar. Pero en ese entonces la mayoría de las cosas os solían dar igual. Unos columpios casi destrozados y un viejo tobogán desgastado eran usados por cada una de vosotras como si tuvieseis la edad de 5 años. 

Nada más había cabida para risas y más risas. Alguna que otra broma de más y algún que otro baile tonto. Erais el centro de atención. Cualquiera que pasase por aquella playa sólo podía pensar que hacían esas 3 locas dando saltos y riendo a cada instante. Lo sorprendente es que no hace tanto tiempo de eso.

Ahora sin embargo, te preguntas que se perdió entre esos columpios y ese tobogán desgastado. Dónde quedaron esas risas inocentes y despreocupadas de 3 chicas que confiaban tantísimo la una de la otra. 



Miras el presente, y lo peor de todo no es recordar y que duela, sino que ya no ves nada.

martes, 13 de septiembre de 2011

Independencia.

Un sueño.

Veías una despedida, un adiós y alguna que otra lagrima de más. Te despedías de todas esas personas que habían compartido tantos años de tu vida para encaminarte en una nueva historia rompiendo con todo lo anterior. Cuando dices romper, te referías al la ruptura absoluta de cualquier posible contacto. 


Te marchabas sin más. Con una razón de peso que ahora no eres capaz de recordar. Un avión. Un país nuevo. Lejos. Una habitación qué solo sería tuya y donde a partir de ese entonces tendrías que formar una nueva vida en ella. Independencia. Nuevos rostros y empezar de cero otra vez.

Y así eran los días en ese comienzo. Sin ningún pesar y sin el sentimiento de echar de menos lo cual te sorprendía. Estabas lejos de todos tus seres queridos y aún así no sentías absolutamente nada. No te reconocías. 

Meses después decides volver. Por un tiempo, claro. Esos tramos te resultan difusos. No sabes cómo, te encuentras en un sitio demasiado conocido, muy peculiar. Después, recuerdas perfectamente lo que venía a continuación. Una persona. Una persona muy importante para ti. Le estabas esperando ya que él aún no había llegado. Sin darte cuenta, él se aproximaba hacia ti. Lo recuerdas con total nitidez. Tan solo notaste su cuerpo detrás tuya. Cuerpo con cuerpo, para así rodear con sus brazos tu cintura. En ese momento, sí parecías tú, la chica de siempre. Abrazada a él lo extrañaste cómo si no estuviese al lado tuyo en ese instante, cómo si te faltase el aire para poder respirar.


Después, eres incapaz de recordar algo más. Bueno sí, tan solo te queda un pequeño atisbo de ese sueño. Él no dejaba de repetir "pensaba que no te volvería a ver de nuevo.. no sabes cuánto te he echado de menos." Y por primera vez, te sentiste necesaria para alguien.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Más allá del corazón.

Fue cómo si un jarro de agua fría se precipitase sobre tu rostro a las 7 de la mañana cualquier día de invierno. Una verdad tras otra y aún así buscabas poder contraatacar con la respuesta más ingeniosa posible a pesar de la hora que era. Sabías que llevaba parte de razón pero también sabías que iba a ser imposible que él cambiara de opinión. Tenía claro sus pensamientos igual que tú los tuyos. Una lucha para ver cuál de los dos podía llegar a ser el más tozudo. 
Sus palabras se repetían en  tu cabeza a medida que las pronunciaba. Te hizo sentir pequeña en comparación a como siempre te sueles sentir. Siempre teniendo que tomar decisiones a cada instante desde que eras pequeña, cosa que jamás te correspondía. Y ahora él te estaba dando lecciones de vida, de una vida que él ni siquiera ha vivido una mínima parte. Quizás por eso te cabreaba tanto oír sus palabras de mayor. Porque las grandes decisiones las tomaste tú cuando tan solo eras una cría la cual aún pensaba en jugar con muñecas y juguetes

A pesar de exponer tus argumentos y de crecerte a medida que ibas diciendo todo lo que se te venía a la mente, él se negaba a ver que tus palabras tenían un mínimo de razón. Y tú aún así, sabías que tus palabras resultaban muy comprensibles aunque él no lo entendiese. No sabes por qué decidiste hablar esa noche con él. Quizás porque a veces solo encuentras consuelo en él o ves que es la única persona que nunca te va a delatar. Un pensamiento totalmente neutral. Objetivo. Sí, eso buscabas. Objetividad. Algo que fuera más allá del corazón. Porque bien sabes que el corazón lo único que consigue en esos momentos es hacerte frágil. La fortaleza fortalece y la debilidad debilita. Y el corazón es tu debilidad. Siempre te gustó dejarte llevar por los pensamientos lógicos para así medir cada paso con objetividad por el simple hecho de hacer las cosas bien y si por cualquier motivo cometes un error no tener que dar la excusa de que te dejaste llevar por un impulso del corazón.


Quizás, él esa noche te vio más frágil de lo que sueles mostrarte. Siempre dura y sin soltar una lágrima para así evitar que él sepa que tú también lo pasas mal en determinados momentos y que no todo te resbala como quieres aparentar. 




Pero sabes que él no es el único capaz de romper las paredes de tu burbuja.