Una última lagrima por lo que conocías y ahora desconoces. Se acabó. Tu reloj marca las tres de la mañana y no dejas de darle vueltas a demasiadas cosas. Cosas que no te afectan de manera directa pero sí indirecta. No, en verdad si te repercuten de manera directa, claro que sí.
En momentos como este, desearías irte a tu lugar favorito. Coger el autobús y pasar dos horas sin dejar de escuchar música y sólo pensando en que allá donde vas lo sientes como tuyo propio. El lugar donde nunca vas a sobrar y jamás vas a estar de más. Sonríes irónicamente porque no puedes irte. Esta vez no. No porque no quieras, las circunstancias han cambiado. Hasta eso ha cambiado. El lugar donde te sentías mejor, donde reías a todas horas ya no puedes contar con ello. Al menos, por ahora no.
Después de sentirte mal, de darle mil vueltas a las cosas, solo piensas en determinadas personas. Se podría decir que las puedes contar con los dedos de una mano. No necesitas más. Esas personas que a pesar de todo han seguido ahí. Han cambiado, por supuesto. Tú también lo has hecho. Pero se mantienen constantes. Sigue existiendo el mismo vinculo que nació un buen día. Algunos los ves más, a otros menos. Pero sabes que el día que los necesites van a estar ahí. Lo han demostrado.
Sonríe por ellos. Sólo y únicamente por ellos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario