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domingo, 12 de abril de 2015

Voces que inspiran

Hay momentos irrepetibles y únicos. Ayer fue un día así. 
Porque hay voces que inspiran y canciones que llegan al alma


Hay personas que son pura magia

jueves, 26 de febrero de 2015

lunes, 19 de enero de 2015

19 de Enero

Como cada 19 de enero, mi día gira en torno a ti. El día que marcó un antes y un después en tantísimas cosas. Pero lo cierto es que, no hace falta que sea 19 de Enero para recordarte. Porque te recuerdo todos los días de mi vida. En mis alegrías pero también en mis momentos difíciles. Es justo en ese momento en el que siento que me faltan las ganas o estoy apunto de rendirme cuando pienso en ti. Por tu capacidad de superación. Porque me enseñaste que la vida jamás será justa pero, a pesar de todo,  nunca te puede faltar una sonrisa.

El día que te fuiste marcó un antes y un después en muchas cosas.
Jamás podré olvidar ese día.
Ni a ti.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Me da vida


Y es que, cuando estoy con ellos soy más feliz. Porque siempre pensé que una vida tiene que estar llena de cosas que te completen, que te hagan disfrutar al máximo, que te mejoren como persona pero también que enriquezcan todo lo aprendido con anterioridad. 
Es así de sencillo, la radio me da vida.

jueves, 28 de agosto de 2014

La suerte de mi vida


"Porque contigo siempre ha sido mejor cualquier día/semana mala. Has sido y eres la persona que hace que el sol brille cuando menos te lo esperas; el "tiene buen fondo" de cada uno de nosotros... El garbancito, la pequeña y adorable, la voz de nuestra conciencia...

Tienes la particularidad de sacar lo mejor de nosotros cuando estamos contigo, de hacernos ser mejores personas, y de hacernos ver siempre el lado bueno de las cosas."


sábado, 11 de enero de 2014

Él

No me gusta pensar en ello, lo reconozco, pero noto como a veces el tiempo se me escapa entre las manos. Pienso en la promesa que te hice y en lo difícil que ha sido y sigue siendo para mi. Ya hace mucho que te fuiste pero es difícil no recordarte. Pienso en ti cada vez que le veo. Y sé que estarás sonriendo, allá donde estés, por verle sonreír y ser feliz.

Él

jueves, 7 de noviembre de 2013

Tú representas en gran medida aquellos años en los que fui feliz

No sé por qué será pero hoy me he acordado de ti. Puede que sea un día tonto o simplemente mi cabeza ha decidido trasladarme a otro momento de mi vida para olvidar el presente aunque fuese por tan solo unos minutos. El agobio, el estrés, las malas contestaciones, la saturación me acompañan últimamente demasiado. O quizás fue una foto que, por casualidades de la vida, estaba ahí y no he podido evitar sonreír al ver tu carita. No lo sé. Pero hoy me ha dado por releer nuestros últimos mensajes y ha sido imposible no sonreír: "Tú representas en gran medida aquellos años en los que fui feliz". Es entonces cuando no puedo evitar estremecerme al leer esas palabras y tener ganas de llorar. Así de simple y sencillo. A veces se tienen ganas de llorar por felicidad, porque es bonito ver y sentir que otra persona, esa persona que en su día quise, también piensa y siente lo mismo que yo. Hay sentimientos que simplemente no mueren. Solo se transforman.



jueves, 29 de agosto de 2013

I won't give up


Si tuviese que hablar de una persona a la que quiero con toda mi alma y a su vez la odie con todas mis fuerzas en innumerables ocasiones tendría que decir que tú eres la persona idónea que cumple ambos requisitos. No hay nadie que me desquicie más. Eres una de esas pocas personas que tienen la capacidad de sacarme de mis casillas, de hacerme rabiar hasta tal punto en el que no pueda decir nada más por temor a perder por completo la cabeza. 

Si tuviese que hablar de una persona que se haya ganado mi confianza a base de esfuerzos y de mucha paciencia tendría que decir que ese eres tú. Porque supiste dar con la tecla adecuada, porque sabes con tan solo mirarme que se esconde tras de mi. 

Si tuviese que hablar de una persona que se haya ganado mi admiración y cariño, eres tú y sólo tú. Porque eres la calma que a veces tanto me falta. Porque tener la total certeza de que -siempre- estarás a mi lado, hace que las adversidades y los problemas parezcan menos.




Eres y serás siempre mi -maldita- debilidad. Tal y como tú un día dijiste, yo me había ganado un lugar en tu corazón para no dejarlo jamás. Que los amores, van y vienen, pero esto no. Tú también has sabido ganarte tu sitio en él. Y hasta ahora sigue intacto (con un par de grietas, pero no hay nada que no se pueda arreglar, ¿no?).



Recuerdo el primer día de instituto, ese chico tímido que nunca hablaba en clase. Inteligente, observador, alegre. Después llegó esa primera 'fiesta de fin de curso' de tu antiguo colegio. Ya por entonces, sabía lo que serías para mi. Luego esa excursión con altibajos a Córdoba, fiestas patronales y cumpleaños. Miles de quedadas en verano y conversaciones infinitas. ¿Recuerdas cuando terminamos 3º de la E.S.O y yo no podía dejar de llorar porque creía que ya nada sería lo mismo? Fue nuestro primer abrazo, pero no el último.

Me gusta recordar aquellos años porque fueron intensos, porque conocí a las personas que a día de hoy han marcado un antes y un después. Hemos crecido juntos, tú has cambiado y yo también. Y aunque haya miles de cosas que puedas detestar de mi y yo de ti, aquí seguimos. Me gustaría seguir siendo esa niña que se ganó poco a poco ese pequeño rinconcito de tu corazón, ese que lleva mi nombre. Aunque haya cambiado y ya no sea la de antes. Aunque me enfade y deje de hablarte. Quiero que sepas y siempre tengas presente que me siento afortunada por haberte conocido -y por aún tenerte-.

Sé que piensas que hoy es un día más, que no tiene importancia, pero déjame decirte que estás completamente equivocado. Hoy es un día importante porque hoy hace 21 añitos que nació esa persona que consigue completar mi mundo y si tú no estuvieras en él nada sería lo mismo.

Te quiere, Let.

viernes, 18 de enero de 2013

Por ellas

Brindemos por los errores más grandes, que no cambiaríamos por nada
Brindemos por nosotras, que somos rompedoras sin que eso nos rompa

Brindemos por todo lo que venga


sábado, 10 de noviembre de 2012

A contracorriente

Navegas a contracorriente. Has llegado a un punto en el que no sabes cómo encontrarte y lo sé, no te reconoces a ti misma. Cometes el mismo error una y otra vez. Es de esas veces en la que ve las cosas claras desde el primer momento pero te niegas a verlas por el simple hecho de que tienes miedo a perder, que tu vida cambie o que no tengas un razón por las que esta vida merezca la pena. Y no, no aguanto más escuchar siempre las mismas palabras. Estoy cansada. Cansada de ver que no eres tú, que has perdido esa sonrisa que podía iluminar un día nublado. Me duele ver que no te quieres a ti misma, que te infravaloras en todo momento y que crees que necesitas a ciertas personas para poder seguir. ¿Cómo te hago ver todo lo que vales? Dime, ¿qué hago? Porque se me acaban las ideas. Dejé las palabras cálidas por las frías y duras. Un intento inútil, fallido ya que por mucho que hable y te aconseje no se puede ayudar a quien no quiere cambiar. Dime, ¿qué necesitas? 

Puedo decirte una y otra vez todo lo que eres, recordarte quién fuiste pero hasta que tú no decidas dar el paso, no habrá mucho más que hacer.


sábado, 18 de febrero de 2012

Goodbye.

Unos van y otros vienen. Puedo sorprenderme de la facilidad con la que una persona puede entrar en mi vida y cuando menos me lo espero ya no está. Puedo arrepentirme de haber sido un libro abierto para ti, de haber confiado plenamente en ti. No sé, una vez más fui esa niña inocente que creyó que estarías siempre, nos unía mucho más que una simple amistad, quizás ese fue el problema, ya que eras parte de mi familia: de ese pequeño y reducido número de personas a las cuales considero familia. Supiste hacerte con tu propio lugar en mi vida, aunque eso no es muy difícil o eso creo. 

Debería arrepentirme de tantas cosas, debería no importarme. Existen tantos "debería" que son imposibles de contar, y aún así, a pesar de todo sigo sintiendo gratitud hacía a ti. Y se perfectamente las razones. 
Puedo admitir que conoces partes de mi que a día de hoy nadie conoce. Me has visto en el peor de mis días y has sabido ser de ayuda para hacerme más fuerte. Podía encontrar en ti esa estabilidad que necesitaba esos días dónde parecía que no pertenecía a ninguna parte. Contigo era fácil reír en cualquier momento y en cualquier lugar. Así que, ¿cómo odiarte? ¿qué debo hacer para que dejes de importarme? 

Llego a la conclusión de que pase el tiempo que pase, guardaré todos esos buenos recuerdos en alguna parte dónde jamás se pierdan. Al menos creo que eso te lo debo. Dejarás de importarme,  lo sé, pero sólo y únicamente porque te has ido. Así que debes concederme al menos eso.



miércoles, 25 de enero de 2012

Si tú me dices ven, voy.

Un minuto te hizo falta para ver como estabas echando a perder lo que tanto tiempo os había llevado construir. Palabras vacías y estúpidas estaban teniendo una importancia más allá de la lógica. Un minuto de reflexión y sentir un escalofrío por la posible perdida. 
Lo viste claro. Puedes construir mil murallas que protejan tu corazón, la lógica te puede hacer ver que los tiempos cambian y que nadie es imprescindible en la vida de nadie. Y lo cierto es que no haces otra cosa que repetirte esa misma frase varias veces al día, un vago intento por hacerla más real. Porque crees sinceramente que es cierta pero que hay casos excepcionales que pueden rebasar cualquier lógica, que pueden romper por completo todos tus esquemas.
No negarás la evidencia porque has cambiado y es mejor así pero aunque te fastidie decirlo o más bien reconocerlo siempre será tu -maldita- debilidad. 


Una debilidad forjada desde hace años. Si tú me dices ven, voy.

domingo, 22 de enero de 2012

No, no lo digas.

No, no lo digas. Calla. No quiero que digas nada más. No rompas un poquito más lo poco que queda de nosotros. Me resigné, decidí cambiar porque era lo mejor para ambos. No me dejaste mayor opción. Hay días en los que me levanto y pienso que todo me da igual, que las relaciones se agrietan con el paso de tiempo y que por mucho empeño que le ponga en arreglarlo, jamás podré. Hoy, un día como otro cualquiera he vuelto a llorar, por nosotros, por lo que eramos y ahora ya no somos. Porque aunque en ciertos momentos puntuales parezca que todo es igual que siempre, no lo es. Es tan solo un espejismo del cariño que aún perdura en el tiempo. Algún día verás que no hay culpables ni reproches, que el único culpable ha sido el tiempo y la pequeña distancia que nos separa.
Así que no digas nada por favor. Sólo espero que el tiempo, traicionero como ha sido siempre, no termine por romper esto. Admito que no sé si podría llegar a soportarlo.



lunes, 2 de enero de 2012

Adiós.

Lo supe desde el principio, desde que traspasé aquella puerta. Ahora lo veo con total claridad, aquello fue tan solo un mero ensayo.  En ocasiones me parecía absurda la situación ¿por qué me siento así? Pensaba que iba a ser más fácil.

Sólo necesité 24 horas para ser yo de nuevo. Para entender que nada en esta vida es eterno y que tarde o temprano tenemos que decir adiós. 

Desde hace tiempo soy consciente de que ya había llegado el día. Cerré los ojos y no miré atrás. Dejé pasar los días, quizás con la esperanza de equivocarme, no lo sé. Pero lo cierto es que he sentido que tenía 8 años menos. Una niña pequeña otra vez incapaz de reprimir las lagrimas. Eso sí, sin que nadie me vea y sin que nadie lo sepa. Eso no cambia.



No lo vas a entender y tampoco pretendo que lo entiendas. 
Es complicado decirte adiós.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Mirada.

En estos días sueles acordarte de ella. Y piensas en él: En sus dulces ojos azules que reflejan cansancio pero a la vez siguen manteniendo sus ganas de vivir, de disfrutar de los pequeños instantes de esta vida. Te observa cómo sólo él puede mirarte, con amor y admiración, por ver cómo has crecido y en qué te has convertido. Él y los tuyos son los únicos capaces de darte ese amor incondicional. Y más él, que ha dado tanto por todos y jamás ha recibido nada a cambio. 


Te quedas mirándole perpleja y sientes como se te escapa el tiempo. Te acuerdas de ella y de tus promesas no cumplidas. Y es entonces cuando te gustaría ignorar que las manecillas del reloj siguen su curso. Que todo lo que es, seguirá siendo mucho más adelante. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Sigo sin entender.

Una vez más vuelves de la misma manera. Sigo sin entender cuántas lagrimas debes desperdiciar para ver que ese no es tu camino, no es el idóneo para ti.  Sabes de sobra que no hay mayor ciego que aquel que no quiere ver y tú sabes la respuesta para resolver tu problema. La cuestión es que no te es agradable y sabes que vas a sufrir más (o no, quién sabe).
Ya no soy quién te consuela. Veo tus ojos hinchados de tanto llorar y no eres capaz de mirarme a la cara, quizás porque ya sabes de sobra lo que te diría. La diferencia está en que ya me he rendido. Necesitas darte un golpe detrás de otro hasta ser capaz de reconocer que la mejor opción es la que llevo repitiéndote desde hace meses. Ahora tan solo te acaricio el pelo y te doy un poco de más valor para que sigas adelante. 

Respetaré tu decisión aunque no esté de acuerdo con ella. Y sé por qué lo hago. Quizás te comprenda mejor que nadie porque aunque seamos tan diferentes, sientes con la misma intensidad que yo. En algo teníamos que parecernos además de lo físico. Vas a intentar apurar hasta el último segundo para demostrar al mundo que tu decisión es la correcta y que lo haces porque crees que sin eso nada de lo que esté a tu alrededor tendría sentido. Serás incapaz de hacer daño porque temes perder lo que crees que es mejor para ti. ¿Ves? No es tan difícil entenderte.


El fallo está en que no, no es lo mejor para ti. Y en ocasiones es mejor hacer daño a que te lo hagan a ti de manera constante.

sábado, 19 de noviembre de 2011

When will I see you again?

No lo puedo lograr explicar. Hoy quiero hablar con el corazón en vez de con la razón. Te he intentado explicar lo mejor posible de que en ciertos casos puntuales no quiero que me abracen, que sin una razón aparente ese día quiero ser más libre de lo que ya soy. Es difícil de entender pero si te esfuerzas lo puedes comprender. Sin embargo, cada vez que te veo pienso que contigo es distinto.

Puedo contar con los dedos de una mano las horas que te veo en todo un mes. Creí sinceramente que algo en mí se estaba perdiendo. Quizás las ganas de verte o esa necesidad inexplicable de abrazarte. Y ahora se bien qué es lo que me pasa: no te voy a echar tanto de menos como antes, pero tampoco dudes de que jamás lo haga.

Siempre reconoceré que me encanta que me toques la nariz para llamar mi atención cuando crees que estoy en las nubes. También que antes de despedirte de mi me mires como esperando una respuesta o más bien un abrazo. De esos que al principio te dejan sin respiración aunque la mayoría de las veces no suele ser tan solo un abrazo sino muchos, uno detrás de otro. Y por último quiero que sigas inventándote escusas para verme.


Me reconforta la idea de que esta vez
 no tendré que esperar tanto para volverte a ver.

martes, 15 de noviembre de 2011

Tampoco pretendo que lo entiendas.

No lo vas a entender y tampoco pretendo que lo entiendas. Caminaba sumida en mis pensamientos intentando vagamente enfriar el corazón de todas las maneras posibles. Me imaginaba la situación, en cómo sería y qué tendría que decir. Lo tenía todo calculado y quería ser plenamente consciente de cuales eran mis opciones. En un principio, debo reconocer que pensaba que todo saldría bien y quizás esa autoconfianza provocó que llegado el momento recibiese un golpe mayor. Quizás necesitaba creer que esto no podía ser así, no lo sé.

Lo que si sé es que ese muro que creé en el transcurso de tan solo 15 minutos se rompió en mil pedazos en un segundo, cómo si jamás hubiese estado allí. Aprendí que no se puede enfriar el corazón cuando lo que escuchas no es lo que estabas esperando oír. Me hizo falta una simple palabra para ver que no soy tan fuerte como he intentado ser y que las lagrimas, traicioneras como lo han sido siempre, me habían delatado.

Pensé que sería incapaz de pronunciar una palabra, pero si lo conseguí. Después de eso, recuerdo una despedida y es verdad que había olvidado el significado de la palabra"esperanza". Ya no quedaba de eso. Lo tenía claro.

No lo vas a entender y tampoco pretendo que lo entiendas. Los 15 minutos de regreso a casa fueron los más insoportables: Sólo había silencio y decisiones tomadas sin tener mejor opción.


sábado, 13 de agosto de 2011

Simplemente tú.

Se que siempre has querido una entrada para ti y este es el mejor momento para dedicarte una. Decirte para empezar que hoy ha sido un día muy especial para ti. Cumples 19 años. Espero que hayas logrado ser la persona más feliz del mundo al menos en este día, aunque me gustaría que lo fueses los 365 días que tiene el año.

En realidad, esto no tiene mucho sentido ya que sabes perfectamente lo que pienso sobre ti. Eres un niño que se gana el cariño de los que están a su alrededor con una sola sonrisa. Tienes un corazón que muchos desearían tener. Siempre con esa bondad que tanto te caracteriza. 

Te conocí con 16 años (bueno tú por ese entonces tenías aún 15), 11 horas de autobús dieron para mucho en ese viaje que emprendimos desde Sevilla hasta Navarra. Puedo decir con total sinceridad que esos días fueron inolvidables para mi. No sólo por la experiencia que ésta conllevaba, sino porque conocí a dos personas que aún sigo conservando. Dos personas maravillosas y que las considero esenciales. Aunque hoy es momento para hablar de ti. Aún recuerdo como eras al principio. Todo el rato picándome y haciéndote notar por allá donde estuvieses. Siempre sonriendo y haciendo el tonto. Pero dentro de ese mundo de risas también conocí tu otra parte más seria. Un chico maduro con el cual se puede conversar durante horas. Después de nuestro comienzo, llegó mi viaje a Cádiz. Y eso que no hacia tanto de la convivencia en Navarra. Pero tenía muchísimas ganas de volver a verte. Ese día por el puerto, aquellas playas que eran preciosas, la puesta de sol que jamás llegamos a ver, y tú. Te conocí aún más en sólo un día. No, un día no, en solo una tarde. 

Debo confesarte que muchas veces deseo que estuvieses aquí conmigo. Que fueras de mi misma ciudad. Poder quedar varias veces a la semana, tener un trato mucho más directo más allá de una pantalla de ordenador. Eres de ese tipo de personas que merece la pena conocer, que te gustaría mantenerlas por siempre, porque es verdad ya no quedan personas como tú. Gente verdadera, que dice las cosas a la cara, que muestra sus sentimientos cada vez que tiene una oportunidad. Que es sincera, y que siempre, ante cualquier cosa hace que todo aquel que esté a su alrededor, sea incapaz de sentirse solo ni un instante. 

Cómo ya ves, no ha cambiado mi opinión en cuanto a ti. Sabes que siempre se me dio mejor decir mis sentimientos de forma escrita que hablada. La timidez de vez en cuando juega malas pasadas. Tan solo decirte más que espero conservarte como amigo hasta el resto de mis días, que sigas teniendo las mismas ganas de venir a Málaga sólo para verme y pasar un rato juntos, como cada año. Y que, aunque no te lo diga a menudo, muchas veces necesito un abrazo tuyo para poder sentirme bien, para dejar de echarte de menos. 

Sé que ambos hemos cambiado. Me he vuelto una persona algo más fría de lo que un día conociste. Antes mostraba mis sentimientos a cada momento y ahora no lo suelo hacer. Vamos creciendo y las actitudes cambian. Lo que sí se que no va a cambiar es esto que siento. Pase el tiempo que pase, te miraré con los mismos ojos y siempre serás mi pequeño Eric. Un amigo ejemplar. Simplemente tú.


No lo olvides nunca, te quiero mucho.

lunes, 8 de agosto de 2011

La suerte no la tuviste tú, la tuve yo. Por encontrarte.


"Me animabas cuando estaba  triste, me llamabas cuando te hacía falta, me escuchabas siempre que te necesitaba, me apoyabas en todo, amores, desamores, momentos difíciles, tristezas, alegrías, sueños, esperanzas, todo. Y por suerte sigues haciéndolo.
Ya sé que tú has cambiado, pero en ti sigue existiendo esa pequeña pero adorable Leticia que un buen día tuve la suerte de conocer. Y pasarán los años y te recordaré igual, alguien ejemplar, una buena amiga (la mejor), honesta, simple, simpática, con la empatia por bandera, el amor como escudo y con sus ganas de ser ella misma, de ayudar en todo lo que se precie, de vivir con la mitad de su corazón siempre y cuando la otra mitad sirva para dar vida al mundo. Todo se puede resumir en que eres impresionante, maravillosa para mi. [...]
[...] Y Si de algo estoy seguro es de que jamás te olvidaré. Dentro de unos años tendrás que seguir viéndome y contactando conmigo. Los amores (por ejemplo) van y vienen pero tú para mi no. Y otra cosa que tengo segura es que has robado un trocito de mi corazón y te has instaurado en él. Y ahora mi trocito de corazón quiere encerrarte para que no te vayas nunca."

M.

La suerte no la tuviste tú, la tuve yo. Por encontrarte